Crear o morir

Uno de los discursos dominantes sobre la IA es optimista: las máquinas se encargarían de lo rutinario y repetitivo, liberando a los humanos para la creatividad. La promesa suena bien, pero es incompleta. ¿Liberar a quiénes? ¿En qué condiciones? ¿Y para hacer qué?

No estamos todos parados en el mismo lugar frente a estas herramientas. Para algunas personas, la IA puede efectivamente abrir tiempo mental; para otras, apenas acelera la producción de contenidos vacíos y repetitivos.

Las últimas nvestigaciones siguen afirmado que los humanos aun superamos a las IAs en pensamiento divergente. En la capacidad de conectar ideas lejanas, de leer contexto, de conjugar intuición con experiencia.

Con Darío, un amigo, cuando ChatGPT empezó a ser tema de nuestras sobremesas, estábamos convencidos de que la IA vino a liberar la creatividad. Él, músico en sus ratos libres, yo, escritor en los míos, somos optimistas respecto al futuro del arte (de la ejecución de arte). Él lo resumió en una frase tan simple como violenta: «vas a crear o morir».

Crear o morir

Hoy parece haber cierto consenso sobre una de las primeras consecuencias del aluvión de IA: exceso de contenido prolijo, correcto, pero frío. Sin cuerpo. Sin alma. Frente a eso aparecen dos reacciones humanas. Por un lado, regugiarse en la estética del error. Por otro, la fantasía de la hiper-fragmentación: ya no hablarle a audiencias, sino a micro–segmentos, incluso a individuos.

Tengo mis dudas con ambas salidas. Llegado cierto punto, no se puede seguir segmentando sin romper algo más profundo. La lógica del micro–segmento atenta contra el anhelo de comunidad. Las personas no buscan exclusividad permanente; buscan pertenencia. Un lenguaje común donde reconocerse.

Ahí es donde quienes diseñamos interfaces, experiencias y palabras tenemos una responsabilidad concreta. No usar la IA solo para producir más y más rápido, sino para defender aquello para lo que el tiempo liberado debería servir: pensamiento crítico, diseño cultural, toma de decisiones, direccionamiento y conducción.

Crear o morir

La pregunta no es si la IA va a cambiarlo todo. Ya lo está haciendo. La pregunta es otra: ¿qué van a hacer las empresas con el tiempo que ahorran? Y más: ¿Qué tipo de creatividad están dispuestas a cultivar —y a sostener—?

Porque cada avance tecnológico trae consigo la misma tentación: convertir una herramienta potente en utilería barata. La diferencia, esta vez, no va a estar en la tecnología. Va a estar en si elegimos crear —de verdad— o simplemente producir hasta vaciarnos.