

La IA no “libera” creatividad por default: acelera producción. La pregunta real es qué hacemos con el tiempo que ahorra: si lo usamos para rigor, pensamiento crítico y decisión cultural, o si lo gastamos en más contenido prolijo, frío y descartable.

Un eslogan es un verso que funciona: combina palabras y deja marca. En UX Writing, esa potencia se vuelve microcopy: breve, claro, memorable, capaz de guiar acciones y fijar tono. Pero solo funciona si nace de una oferta definida y de una voz situada.